Carabelas de Colón,
todavía estáis a tiempo:
antes que el día os coja,
virad en redondo presto,
Presto.
Tirad de escotas y velas,
pegadle al timón un vuelco,
y de cara a la mañana,
desandad el derrotero,
Atrás, a contratiempo.
Mirad que ya os lo aviso,
mirad que os lo prevengo,
que vais a dar con un mundo
que se llama el Mundo Nuevo,
Nuevo.
Que va a hacer redondo el mundo,
como manda Ptolomeo
para que girando siga
desde lo mismo a lo mesmo.
Atrás, a contratiempo.
Por delante de la costa
cuelga un muro de silencio:
si lo rompéis, chocaréis
con terremotos de hierro
Hierro.
Agua irisada de grasas
y rompeolas de huesos;
de fruta de cabecitas
veréis los árboles llenos,
Atrás, a contratiempo.
¡A orza, a orza, palomas!
Huid a vela y a remo:
El mundo que vais a hacer,
Más os valiera no verlo,
Verlo.
Hay montes de cartón-piedra
ríos calientes de sebo,
arañas de veinte codos,
sierpes que vomitan fuego.
Atrás, a contratiempo.
Llueve azufre y llueve tinta
sobre selvas de cemento;
chillan colgados en jaulas
crías de monos sin pelo,
Pelo.
Los indios pata-de-goma
acorazados de acero,
por caminos de betún
ruedan rápidos y serios.
Atrás, a contratiempo.
Por las calles trepidantes
ruge el león del desierto;
por bóvedas de luz blanca
revuelan pájaros ciegos
Ciegos.
Hay un plátano gigante
en medio del cementerio,
que echa por hojas papeles
marcados de cifra y sello.
Atrás, a contratiempo
Sobre pirámides rotas
alzan altares de hielo,
y adoran un dios de plomo
de dientes de oro negros,
Negros.
Con sacrificios humanos
aplacan al Dios del Miedo
corazoncitos azules
sacan vivos de los pechos.
Atrás a contratiempo.
Trazan a tiros los barrios,
a escuadra parten los pueblos;
se juntan para estar solos,
se mueven para estar quietos,
Quietos.
Al avanzar a la muerte
allí lo llaman progreso;
por túneles y cañones
sopla enloquecido el Tiempo.
Atrás, a contratiempo.
Por eso, carabelitas
oíd, si podéis, consejo:
no hagáis historia; que sólo
lo que está escrito está hecho,
Hecho.
Con rumbo al sol que os nace,
id el mapa recogiendo;
por el Mar de los Sargazos
tornad a Palos, el puerto,
Atrás, a contratiempo.
Monjitas arrepentidas,
entrad en el astillero;
os desguacen armadores,
os coman salitre y muergos,
Muergos.
Dormid de velas caídas
al son de los salineros
y un día, de peregrinas,
id a la sierra subiendo,
Atrás, a contratiempo
Volved en Sierra de Gata
a crecer pinos y abetos,
criar hojas y resina
y hacerles burla a los vientos,
Vientos.
Allí el aire huele a vida;
se siente rodar el cielo;
y en las noches de verano
cantan grillos y jilgueros,
Atrás a contratiempo
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